Nuevo escáner que recuerda el tricorder de Star Trek podría detectar el cáncer
Según un artículo publicado esta semana en Guardian Unlimited, los científicos están a punto de desarrollar un escáner al estilo Star Trek, capaz de captar signos de enfermedad y ofrecer un diagnóstico simplemente con pasar una onda sobre el cuerpo del paciente.
Los investigadores descubrieron que los rayos X en pacientes con cáncer muestran unos patrones que pueden desvelar el perfil genético de sus tumores. Estas huellas genéticas se pueden utilizar posteriormente para determinar el tratamiento del paciente.
La técnica proporciona al médico información sobre el progreso del cáncer del paciente, algo que hasta ahora solo era posible por medio de una biopsia.
Los investigadores creen que este sistema, que de momento es del tamaño de un cobertizo, podría servir finalmente para diagnosticar otras enfermedades además del cáncer.
Según Howard Chang, genetista de la Universidad de Stanford, en California, y coautor del estudio, que se ha publicado en la revista Nature Biotechnology, se podría utilizar este sistema para desvelar múltiples características de enfermedades, algo que permitiría llevar a cabo una medicina más personalizada, en la que las decisiones sobre el diagnóstico y tratamiento se basaran exactamente en lo que está sucediendo en el paciente.
El equipo examinó los rayos X de pacientes con cáncer de hígado e identificó más de 100 patrones que correspondían a niveles de expresión genética en el interior de los tumores. Utilizando tan solo 28 de estos patrones, los investigadores fueron capaces de elaborar el 80% del perfil genético de los tumores, compuesto de más de 5.000 genes individuales.
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sábado, 5 de julio de 2008
Nuevos avances sobre el cáncer
Identifican nuevos genes del cáncer de mama
Según un artículo publicado esta semana en la versión en línea de The Guardian, ha sido identificado un nuevo grupo de marcadores genéticos comunes del cáncer de mama, lo que constituye el avance más importante de los últimos diez años de cara a la comprensión de esta enfermedad.
Los científicos han descubierto que si alguno de estos cuatro genes está defectuoso se pueden incrementar las posibilidades de que se desarrolle un cáncer de mama; estas posibilidades pueden aumentar hasta un 60% si son dos los genes que están defectuosos. Esto explica por qué las mujeres que tienen algún pariente cercano con cáncer de mama tienen el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad y ofrece la esperanza de poder desarrollar un test que detecte estos genes en un futuro próximo. Los científicos esperan también que estas mismas técnicas ayuden a desvelar el origen de otros cánceres.
La investigación, publicada en línea en las revistas Nature y Nature Genetics, la ha llevado a cabo una coalición internacional de investigadores liderada por Cancer Research UK, de la Universidad de Cambridge. Los científicos estudiaron partes del genoma de 800 personas e identificaron 11.000 "indicadores" (o bloques de ADN que apuntan a genes), comunes en mujeres con cáncer de mama, que estudiaron en 8.000 mujeres más. En el proceso final, en el que participaron 40.000 mujeres, redujeron la búsqueda a cinco identificadores más comunes en las mujeres con cáncer que en las que no padecían la enfermedad. Los indicadores los guiaron hacia cuatro genes que los investigadores consideran responsables del elevado riesgo de cáncer de mama entre los pacientes estudiados. Ahora los científicos esperan encontrar un quinto gen.
Se cree que dos de los genes identificados, el FGFR2 y el TNRC9, incrementan el riesgo de cáncer de mama cerca de un 20% en las mujeres portadoras de una copia defectuosa de uno de ellos y entre un 40% y un 60% en las que poseen dos copias defectuosas. En las mujeres que poseen un defecto en alguno de los otros dos genes el riesgo aumenta en un 10%.
Hasta un 10% de los cánceres de mama tienen un componente genético y los genes descubiertos por los científicos están relacionados con el 25% de ellos. Sin embargo, a nivel global los genes descubiertos equivalen tan solo a un 4%, es decir apenas unos 179 de los 44.000 cánceres de mama diagnosticados cada año.
Las técnicas utilizadas son similares a las que ayudaron a identificar el gen de la obesidad hace un mes. Según el autor del estudio, Douglas Easton, director de la unidad de epidemiología genética de Cancer Research UK, en Cambridge: "Esto abre las puertas a nuevas líneas de investigación".
Según un artículo publicado esta semana en la versión en línea de The Guardian, ha sido identificado un nuevo grupo de marcadores genéticos comunes del cáncer de mama, lo que constituye el avance más importante de los últimos diez años de cara a la comprensión de esta enfermedad.
Los científicos han descubierto que si alguno de estos cuatro genes está defectuoso se pueden incrementar las posibilidades de que se desarrolle un cáncer de mama; estas posibilidades pueden aumentar hasta un 60% si son dos los genes que están defectuosos. Esto explica por qué las mujeres que tienen algún pariente cercano con cáncer de mama tienen el doble de probabilidades de desarrollar la enfermedad y ofrece la esperanza de poder desarrollar un test que detecte estos genes en un futuro próximo. Los científicos esperan también que estas mismas técnicas ayuden a desvelar el origen de otros cánceres.
La investigación, publicada en línea en las revistas Nature y Nature Genetics, la ha llevado a cabo una coalición internacional de investigadores liderada por Cancer Research UK, de la Universidad de Cambridge. Los científicos estudiaron partes del genoma de 800 personas e identificaron 11.000 "indicadores" (o bloques de ADN que apuntan a genes), comunes en mujeres con cáncer de mama, que estudiaron en 8.000 mujeres más. En el proceso final, en el que participaron 40.000 mujeres, redujeron la búsqueda a cinco identificadores más comunes en las mujeres con cáncer que en las que no padecían la enfermedad. Los indicadores los guiaron hacia cuatro genes que los investigadores consideran responsables del elevado riesgo de cáncer de mama entre los pacientes estudiados. Ahora los científicos esperan encontrar un quinto gen.
Se cree que dos de los genes identificados, el FGFR2 y el TNRC9, incrementan el riesgo de cáncer de mama cerca de un 20% en las mujeres portadoras de una copia defectuosa de uno de ellos y entre un 40% y un 60% en las que poseen dos copias defectuosas. En las mujeres que poseen un defecto en alguno de los otros dos genes el riesgo aumenta en un 10%.
Hasta un 10% de los cánceres de mama tienen un componente genético y los genes descubiertos por los científicos están relacionados con el 25% de ellos. Sin embargo, a nivel global los genes descubiertos equivalen tan solo a un 4%, es decir apenas unos 179 de los 44.000 cánceres de mama diagnosticados cada año.
Las técnicas utilizadas son similares a las que ayudaron a identificar el gen de la obesidad hace un mes. Según el autor del estudio, Douglas Easton, director de la unidad de epidemiología genética de Cancer Research UK, en Cambridge: "Esto abre las puertas a nuevas líneas de investigación".
martes, 1 de julio de 2008
Avance en la cura de la Diabetes
Investigadores descubrieron que el páncreas alberga células madre con la capacidad de generar nuevas células productoras de insulina ,estas células progenitoras supondrán un objetivo clave para la regeneración terapéutica de células beta en la diabetes. Según explica Harry Heimberg, "una de las características más interesante de estas células progenitoras adultas es que son casi indistinguibles de las progenitoras embrionarias. Se parecen y comportan como las progenitoras de células beta embrionarias". En la diabetes, tipo 1 el azúcar en sangre sube debido a una incapacidad de las células beta pancreáticas para producir insulina. En el estudio los investigadores bloquearon un conducto que drena las enzimas digestivas del páncreas. Esto condujo a que se duplicaran las células beta en el páncreas en dos semanas,comenzaron a producir más insulina, prueba de que las nuevas células beta eran plenamente funcionales. Heimberg sospecha que el proceso regenerativo es desencadenado por una respuesta inflamatoria en el páncreas anegado de enzimas. Los investigadores descubrieron que la producción de nuevas células beta depende de un gen llamado Neurogenina 3 (Ngn3), conocido por su papel en el páncreas durante el desarrollo embrionario. Según indica Heimberg, "el reto más importante ahora es extrapolar nuestros descubrimientos a los pacientes con diabetes
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